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Testimonio

Marc Segar
Traducción: Lorena Díaz Puratic
Durante el colegio, tenía un mejor amigo, Ben, cuyo trabajo era sufrir como resultado de sus intentos por cuidarme. Generalmente, la gente de mi curso me defendía y me cuidaban durante el recreo. Sin embargo, cuando escogía salir a correr en cualquier dirección, era un blanco fácil. No sé realmente si el personal interpretaba mis rituales y hábitos raros, pero quizá me clasificaban bajo la etiqueta “centro de mesa”. De hecho, es muy extraño la forma en que pienso del profesorado. Yo, los otros niños y mis padres eran personas. Sin embargo, los profesores no eran personas, eran profesores. Era como si yo pensara que eran especies separadas en el reino animal, predispuesta con el rol de cuidar de las personas.

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